El objetivo era tratar de golpear el circuito de comercialización de los furtivos. Sin embargo, personal de la división de Delitos Rurales y Ambientales se llevaron una desagradable sorpresa: los pescados que secuestraron de tres puestos de venta callejera estaban en mal estado.
Los investigadores realizaron los procedimientos durante el fin de semana. Encontraron tres puestos donde secuestraron 52 sábalos y nueve dorados. En total, según las estimaciones que realizaron, fueron más de 220 kilos de pescado.
Después de realizar las incautaciones, el personal que actuó bajo las órdenes de los comisarios Javier Alderete y Luis Castaño descubrió que los ejemplares estaban en mal estado, ya que ninguno de los puesteros respetaba la cadena de frío para conservar la mercadería.
“Las condiciones en la que conservaban los pescados eran totalmente inadecuadas. Esos pescados no estaban aptos para el consumo, ya que están expuestos a los factores del ambiente como el calor y la contaminación ambiental”, explicó Alderete en una charla con LA GACETA.
Una cadena sin control
La Policía realizó estos controles para acabar con los furtivos que están acabando con los recursos naturales. Pobladores rurales extraen los peces con redes para luego venderlos en grandes cantidades a otras personas. Estos los revenden o los comercializan ellos mismos. Sin embargo, en todo este circuito no hay ningún tipo de control bromatológico. Pasan días hasta que los pescados llegan a manos del consumidor. Se sospecha que los responsables de este negocio ilegal congelan y descongelan más de una vez las piezas que venden en la calle.
“La pesca comercial está prohibida en la provincia. No sólo destruyen los recursos naturales, sino que además ponen en riesgo la salud de la población que cree que esos pescados están en perfecto estado. Deberían tomar conciencia y más en esta época que, por una cuestión religiosa, el pescado es muy consumido”, agregó Alderete.
Mientras se realizaban controles de puestos de ventas, otros policías de la división efectuaron controles en los ríos. Allí secuestraron un trasmallo de más de 10 metros que era utilizado para la captura de peces en Simoca.
A los comerciantes y a los pescadores se les libró un acta de infracción y deberán abonar una multa. Los elementos secuestrados deben ser destruidos por personal de la Dirección de Recursos Naturales. “Vamos a continuar con esta clase de operativos y con el correr de los días serán cada vez más intensos”, confirmó Alderete.
Para esta semana está prevista una reunión entre Regino Amado, ministro de Gobierno, Seguridad y Justicia con su par de la Producción, Luis Fernández. Buscarán analizar la situación para mejorar los controles. También, según se anunció, llamarán a los clubes de caza y pesca de la provincia a que aporten su experiencia para luchar contra el furtivismo.